Además, Whiting ha comentado a Autosport que la FIA se quedó satisfecha con que los medidores funcionaran de forma adecuada para evitar disputas, y que la federación había preparado planes de contingencia en caso de que los dispositivos fallaran: "Es evidente desde el principio que ese sensor va a funcionar. Vamos a monitorizarlo durante toda la carrera y, si vemos que hay un fallo, tenemos una segunda solución. Por ejemplo, sabremos qué combustible se empleó al final de la vuelta 24, y ese es el punto de partida para nuestro nuevo cálculo. Así que en ese sentido estamos bien".
El veredicto se dará tras la carrera
A pesar de que la FIA cuenta con datos actuales sobre los medidores de flujo de combustible que monitorizan su uso, Whiting ha comentado que cualquier posible infracción de las reglas solamente se aclarará al final de la carrera. Cuando se le preguntó si podría haber un veredicto instantáneo si un piloto supera el límite antes de llegar a la meta, respondió: "No, no creo que lo sepamos con total exactitud en ese momento, tendrá que investigarse. No es diferente a cualquier otra comprobación técnica, porque las comprobaciones suelen hacerse unas dos horas o dos horas y media después de la carrera. Cualquiera de esas comprobaciones significaría la descalificación".
Por último, Whiting también ha enfatizado que los pilotos tendrán que ser inteligentes sobre su comportamiento cuando gestionen la gasolina en carrera, ya que es probable que tengan que levantar el pie e ir en punto muerto en la llegada a las curvas. Esto ha ocasionado algunos temores en el ámbito de la seguridad en el caso de que un piloto perseguidor alcance repentinamente a un coche que va más lento que él sin previo aviso. Cuando se le preguntó por esta situación, Whiting explicó: "Si un piloto retrocede de forma inesperada, ha de asegurarse de que no hay ningún piloto cerca de él. Normalmente, se espera que el piloto vigile antes de retroceder".